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AHORA EL MEJOR CHOCOLATE DEL MUNDO NO ES DE SUIZA, ES DE ECUADOR

Santiago Peralta de 41 años de edad nació y se crió en las afueras de Cuenca, Ecuador. Fue ahí en donde descubrió su amor por la naturaleza y por los negocios; dos pasiones que al combinarlas crearon uno de los chocolates más aclamados a nivel mundial. Desde muy joven, Santiago tuvo la oportunidad de aprender de primera mano el mundo de los negocios. Sus padres eran comerciantes, pero en su familia también hay abogados, decanos de universidad y hasta senadores.

“Para mí, hablar de negocios era algo natural, normal y muy familiar. Al igual que temas como la agricultura y sustentabilidad, esto lo aprendí desde muy chico”, explicó Santiago.

Cuando Santiago tenía 18 años, él y su familia se mudaron a Lisboa, Portugal para abrir un negocio de acabados para la construcción ya que en ese entonces Lisboa se consideraba un lugar clave para la compra y envío de mercancía al Ecuador.

Aunque Santiago experimentó y aprendió desde muy chico el mundo de los negocios, durante sus años en Lisboa se matriculó en la universidad para estudiar Derecho y convertirse en abogado.
“El concepto de la justicia me enamoró desde siempre, lamentablemente me di cuenta que el Derecho no tiene nada que ver con la justicia”, explicó. Ésta es la razón principal por la cual Santiago decidió que las leyes no eran para él, y continuó desarrollando su pasión por los negocios. Después de algún tiempo sus padres volvieron al Ecuador, mientras él se hacía cargo del negocio familiar en Lisboa.
Santiago explica que cuando regresó al Ecuador se mudó a Quito y siguió trabajando en el negocio de sus padres hasta el año 1999 cuando se mudó a Lima, Perú en donde vivió por dos años y abrió otro negocio familiar.

En el 2001, regresó a su país natal para quedarse y aventurarse en algo que podría aprovechar los recursos naturales del Ecuador. Primero intentó cultivar y exportar flores, pero ese negocio no le funcionó muy bien ya que el cultivo de flores sin utilizar químicos es un proceso muy complicado, pero no pasó mucho tiempo cuando decidió intentar con el cacao.

“La idea era hacer algo de lo que no nos arrepintiéramos, algo que nos permitiera vivir en paz y tomar ventaja de lo que nos brinda la vida… nuestra oportunidad para hacer justicia”, dijo Santiago. “Queríamos algo sano, positivo y sustentable. Algo que no destruya, algo que conserva y que es renovable. Es así como nacieron nuestros chocolates”, añadió.

Santiago y su esposa Carla Barboto se aventuraron con el cacao, creando así la primera barra de chocolate orgánica hecha en su totalidad con productos naturales del Ecuador. A esta obra de arte la llamaron Pacari, que significa “naturaleza” en quechua, el lenguaje indígena de la región andina. El éxito de Pacari según Santiago, consiste en formar parte de cada uno de los procesos ¬– desde trabajar estrechamente con los agricultores, hasta diseñar la envoltura del chocolate. Santiago también explicó que cada una de las personas que forman parte del proceso son parte esencial para la creación de éste delicioso producto.

Para Peralta esto no ha sido nada fácil. Él empezó a trabajar con el cacao orgánico del Ecuador, pero se dio cuenta que faltaba algo más.

“Todos sabíamos que Ecuador produce el mejor cacao, pero necesitábamos desarrollar algo que fuera más allá de algo que ya sabíamos que existía”, dijo Santiago. Es por eso que Peralta y su esposa comenzaron a elaborar su propio chocolate en una pequeña fábrica en las afueras de Quito con equipo diseñado por el propio Santiago.

Según este joven empresario, lo que distingue a sus chocolates de otros chocolates a nivel mundial es que están hechos con ingredientes orgánicos, o “nobles” como él los llama; cultivados en un entorno dedicado a respetar el medio ambiente y la naturaleza.

Este proceso se ha ido desarrollado por varios años y no solo ayuda al medio ambiente sino que también ayuda a la economía del Ecuador; Pacari ha logrado vincular a más de 3.000 familias de cacaoteros en todo el país.

Hoy en día, la página Web www.seventypercent.com, el más grande, respetado e internacionalmente reconocido barómetro de la industria chocolatera ha clasificado a los chocolates Pacari entre unos de los más finos del mundo. Alcanzando repetidamente el 1ro, 2do, 3ro y 4to lugar en catas internacionales en donde los chocolates son calificados con parámetros extremadamente estrictos.

Este año Pacari ganó a nivel internacional 10 premios en Los Premios Internacionales del Chocolate 2012 en Londres, poniendo en alto no solo el nombre del Ecuador sino también el nombre del continente Americano.

“¡Esto es un hecho histórico! Los ecuatorianos deben sentirse orgullosos, al igual que toda la gente del continente Americano ”, dijo Santiago. “Esto es una prueba de que el mejor chocolate del mundo no es suizo sino ecuatoriano”, agregó.

Actualmente, Pacari cuenta con 18 productos que son exportados a 25 países. Y aunque el éxito los acompaña, Santiago explicó que aún les falta mucho camino por recorrer.

“¡Esto es sólo el comienzo! Yo quiero que Ecuador se convierta en un gran productor, en la Suiza de las Américas ”, concluyó.